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Enfermedad descompresiva: qué es y cómo se trata

En breve

La enfermedad descompresiva aparece cuando el gas inerte disuelto en los tejidos forma burbujas al bajar la presión ambiente demasiado deprisa. Los síntomas van del dolor articular a cuadros neurológicos graves. El tratamiento estándar combina oxígeno al 100 % y recompresión en cámara hiperbárica, y cuanto antes empieza, mejor pronóstico tiene.

La enfermedad descompresiva es el accidente que define los límites del buceo profesional. No es un riesgo lejano ni una rareza: es el motivo por el que existen las tablas, los tiempos de ascenso, las cámaras a bordo y buena parte de los procedimientos que un buzo repite cada día sin pensarlos. Entenderla bien no es teoría, es una parte del oficio.

Qué ocurre dentro del cuerpo

Cuando una persona respira gas a presión, los tejidos absorben gas inerte (nitrógeno en aire y nitrox, helio en las mezclas de profundidad) hasta acercarse al equilibrio con la presión ambiente. Ese gas está disuelto, no forma burbujas, y no causa ningún problema mientras la presión se mantenga.

El problema llega al subir. Si la presión ambiente cae más rápido de lo que el organismo puede eliminar ese gas por los pulmones, el gas disuelto sale de la solución y forma burbujas. Es el mismo fenómeno que se ve al abrir una botella de agua con gas, con la diferencia de que aquí las burbujas se forman dentro de articulaciones, músculos, médula espinal, oído interno o circulación pulmonar.

Las burbujas hacen daño de dos maneras. Por un lado, mecánicamente: ocupan espacio, comprimen tejidos y obstruyen vasos. Por otro, desencadenan una respuesta inflamatoria y alteran la coagulación, lo que explica que algunos cuadros empeoren durante horas y que el tratamiento no consista solo en "aplastar la burbuja".

Conviene distinguir dos accidentes que a menudo se agrupan bajo el término enfermedad descompresiva por comodidad. Uno es la enfermedad descompresiva propiamente dicha, por gas disuelto. El otro es el embolismo gaseoso arterial, que se produce cuando un barotrauma pulmonar introduce gas directamente en la circulación arterial, típicamente por un ascenso con la vía aérea cerrada. Los síntomas se solapan, el tratamiento inicial es parecido y el mecanismo es distinto.

Cómo se manifiesta

La presentación clásica se divide en dos grandes grupos, y esa división sigue siendo útil aunque sea imperfecta.

Cuadros de tipo I

Son los llamados "bends" musculoesqueléticos: dolor profundo, sordo, mal localizado, con frecuencia en hombro, codo, rodilla o cadera, que no mejora con la movilización. Se incluyen también las manifestaciones cutáneas, como el moteado de la piel, y la afectación linfática con hinchazón localizada.

Que se etiqueten como tipo I no significa que sean banales. Un dolor articular tras una inmersión con descompresión es motivo suficiente para poner oxígeno y activar el protocolo.

Cuadros de tipo II

Son los graves. Incluyen la afectación neurológica (hormigueos, pérdida de fuerza, alteraciones de la sensibilidad, dificultad para caminar, retención urinaria, confusión), la afectación del oído interno con vértigo intenso, náuseas y pérdida de audición, y la forma cardiorrespiratoria, conocida como chokes, con dolor torácico, tos y dificultad respiratoria.

La afectación de médula espinal es especialmente temida porque puede dejar secuelas permanentes si el tratamiento se retrasa. En un entorno offshore, donde el buzo trabaja lejos de un hospital, esa es exactamente la razón por la que las embarcaciones y las obras llevan cámara y personal formado.

Qué aumenta el riesgo

Ningún factor por sí solo explica un accidente, pero hay condiciones que aparecen una y otra vez en los análisis:

Buena parte del reconocimiento médico del buceo profesional existe precisamente para detectar condiciones que agravan este riesgo. En qué evalúa el certificado médico de buceo comercial lo desarrollamos con más detalle.

Qué se hace cuando aparece: el tratamiento

Primeros auxilios

La primera medida es oxígeno normobárico al mayor porcentaje posible, idealmente al 100 % con mascarilla de alto flujo o circuito cerrado. El objetivo es doble: aumentar el gradiente que ayuda a eliminar el gas inerte disuelto y oxigenar los tejidos que las burbujas están comprometiendo. Se acompaña de hidratación y de mantener al accidentado en reposo y caliente.

La segunda medida es activar el traslado. En un equipo de buceo comercial esto está protocolizado: supervisor, técnico de soporte vital, médico de referencia y, si hace falta, evacuación. No se espera a ver si el síntoma remite.

Recompresión en cámara

El tratamiento definitivo es la recompresión con oxígeno hiperbárico. Al aumentar la presión, las burbujas reducen su volumen y se favorece su reabsorción; al respirar oxígeno a presión, se acelera la eliminación del gas inerte y se oxigenan tejidos isquémicos.

Las tablas de tratamiento más extendidas en el mundo profesional proceden de la Marina de Estados Unidos. La referencia habitual para la mayoría de los casos es la Tabla 6, que comprime al paciente a una presión equivalente a 18 metros de agua de mar y alterna periodos de oxígeno con pausas de aire para reducir el riesgo de toxicidad por oxígeno, con posibilidad de prolongarse según la respuesta clínica. Cuál se aplica, y durante cuánto, lo decide el médico responsable, no el equipo de buceo.

El factor que más pesa en el pronóstico es el tiempo. Un tratamiento iniciado pronto mejora las probabilidades de recuperación completa; un retraso de horas, especialmente en cuadros medulares, aumenta la probabilidad de secuelas.

Por qué el buceo de saturación lo aborda de otra forma

En el buceo de superficie, cada jornada de trabajo termina con una descompresión. Cada ascenso es una oportunidad para que algo salga mal, y el número de exposiciones se acumula a lo largo de una campaña.

El buceo de saturación invierte el planteamiento. Como explicamos en qué es un buzo de saturación, una vez que los tejidos están saturados de gas inerte, permanecer más tiempo bajo presión no añade gas disuelto. Los buzos viven presurizados en el sistema durante toda la campaña, bajan a trabajar en campana desde una presión equivalente a la del fondo y vuelven al sistema sin descomprimir. Solo hay una descompresión, la final, y se hace de forma extremadamente lenta y controlada, con el equipo médico y todos los medios a bordo.

El resultado es que el riesgo cambia de naturaleza. Desaparecen las decenas de descompresiones diarias, pero aparecen otros escenarios propios: una pérdida de presión en la campana, un fallo en el control de la mezcla o la necesidad de interrumpir una descompresión en curso por una urgencia médica. Es también la razón por la que un sistema de saturación es, en la práctica, una instalación hiperbárica de tratamiento: si algo ocurre, la recompresión no exige trasladar a nadie. La diferencia entre ambos mundos la resumimos en buceo de saturación frente a buceo de superficie.

Prevención: lo que de verdad funciona

La prevención en el buceo profesional no depende de la intuición del buzo, sino del sistema que lo rodea: perfiles calculados y respetados, supervisión desde superficie, control estricto de las mezclas, tiempos de fondo limitados, equipos de comunicación fiables y una cadena de emergencia ensayada. Las certificaciones reconocidas y las escuelas serias dedican una parte muy sustancial de la formación a esto, y las empresas contratistas lo auditan.

A escala individual, hay margen para reducir riesgo: llegar descansado e hidratado, comunicar cualquier síntoma sin minimizarlo, respetar los intervalos antes de volar y no ocultar antecedentes en la revisión médica. Ninguna de esas cosas es heroica. Todas evitan accidentes.

Y hay una regla que conviene interiorizar antes de pisar una obra: ante la duda, se trata. Un síntoma ambiguo tras una inmersión con descompresión se maneja como enfermedad descompresiva hasta que un médico diga lo contrario. Esperar a estar seguro es exactamente lo que empeora el pronóstico.

Preguntas frecuentes

¿Qué causa exactamente la enfermedad descompresiva?

La formación de burbujas de gas inerte, normalmente nitrógeno o helio, en la sangre y los tejidos cuando la presión ambiente disminuye más rápido de lo que el organismo puede eliminar ese gas por la respiración.

¿Cuánto tardan en aparecer los síntomas?

La mayoría de los casos se manifiesta en las primeras horas tras salir del agua, con frecuencia dentro de la primera hora. Un cuadro que aparece muchas horas después es menos habitual, pero existe, y no debe descartarse por el retraso.

¿El oxígeno al 100 % cura la enfermedad descompresiva?

No la sustituye por el tratamiento definitivo, pero es la primera medida y mejora el pronóstico. Aumenta el gradiente de eliminación del gas inerte y oxigena los tejidos afectados mientras se organiza el traslado a una cámara de recompresión.

¿Se puede volver a bucear después de sufrirla?

Depende del tipo de accidente, de las secuelas y del criterio del médico de buceo. En el ámbito comercial la vuelta al trabajo pasa por una revisión específica y por la aptitud médica reglada, no por la sensación de recuperación del propio buzo.

¿Por qué el buceo de saturación descomprime una sola vez?

Porque una vez que los tejidos están saturados de gas inerte, permanecer más tiempo bajo presión no añade gas disuelto. Eso permite trabajar semanas y afrontar una única descompresión final, controlada y lenta, en lugar de una por jornada.

¿Un foramen oval permeable impide bucear profesionalmente?

No de forma automática, pero es un hallazgo que el médico de buceo valora, porque se ha asociado a algunos casos de enfermedad descompresiva con síntomas neurológicos. La decisión es siempre médica e individual.

Publicado el 23 de agosto de 2026 · Por Arthur More, buzo de saturación profesional

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